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Mientras me merendaba mis nachos en los trailers y comerciales, minutos antes de ver “El Discurso del Rey”, no podía imaginarme como iban a contar una historia, que desde la reseña, ya sabía de que se trataba, entonces, solo restaba saber, como nos la iban a presentar y emocionarse con las sorpresas que nos pudieran regalar alrededor de la trama, “película altamente recomendable de cine independiente”, decían las críticas especializadas, y como yo le hago mucho caso a esas sobrevaloradas críticas, pues ahí estaba, tan impaciente que los nachos no duraron, ni al comienzo de los créditos principales.

El comienzo es muy prometedor, retratando una época Pre Segunda Guerra Mundial, con Carlos V como Rey de Inglaterra, quien en su lecho de muerte deja a su hijo mayor el legado de la monarquía inglesa, el cual después de unos meses, se lo deja a su hermano Bertie (George VI), para poder huir con su verdadero amor. Pero Bertie ha tenido un problema en el habla desde su infancia, que ninguno de los numerosos médicos de todos tipos, lo había podido solucionar, hasta que encuentran a Lionel Logue, con quien a base de ejercicios poco ortodoxos, tratará de que el Rey pueda dar su discurso y así unir a Inglaterra en tiempos muy difíciles.

Una historia sencilla actuada de una manera soberbia, que llega a conmover, pero mas que por la historia, por un Collin Firth mounstroso.

A estas alturas del partido, la clásica historia de superación de una dificultad, física o motora, para lograr enormes cosas y que se vence a sí mismo con sesiones de entrenamiento, su amor incondicional que lo acompaña en las peores dificultades, y el emotivo final, es la fórmula de muchos films, como Rocky por ejemplo.

Ambientación, vestuario, y la actuación de Collin Firth, Geoffrey Rush y el extraño morbo que genera siempre la vida de la Monarquía Inglesa, sostienen la película todo el tiempo, y hacen valorarla por lo que és, una cinta que te pone de buenas por ver como sus personajes, por medio del coraje y valor inherentes a su personalidad, vencen sus miedos y limitaciones, a esto hay que sumarle que es una historia verdadera, que cuando ya estaba en filmación se tuvo que rehacer parte del guión, porque se encontró el diario de una de las mucamas de el Rey Carlos VI.

Una pelicula bien hecha, sencilla, que con la injusta premiación del Oscar será valorada y recordad mas de lo que realmente aporta, pero no tanto como será recordad La Red Social o Black Swan, las verdaderas joyas del año pasado, o Temple de Acero como la película de culto que seguro se convertirá o The Kids are all right como una de las cintas mas arriesgadas y nominadas por la academia (Despues de Brokeback mountain), o el Origen que marcó una pauta de cómo hacer buen cine de acción, innovador y genuino, o hasta Toy Story 3 que logro convencer y reafirmar la importantisima participación de la animación al buen cine, en fin, los viejitos de la academia se siguen dejando sorprender por los lisiados, amen.